Cuerpos vivos

No había velas ni incienso, ni pétalos de rosa. Ni siquiera una lámpara alumbrando sus pelvis desnudas. Apenas la cortina entreabierta por donde el aire no alcanzaba a fugarse, encerrando el hedor de sus noches.

Ella le dijo a él:

¿Por qué no vamos a la cama?, y él asintió con el rostro, dando una última mordida al pan que sujetaba. Eran las nueve y tanto.

Él fue de inmediato apresurando sus pasos, quitándose el fajo y limpiándose la boca. Ella se le adelantó, esperándolo recostada sobre la cama, con sus ojos fijos en su mirada. Había movido el cojín y las sábanas naranjas. Estaba envuelta en ellas, cubriendo su abdomen, dejando ver apenas las areolas de sus pechos. Ahí no hacía frío, pero sus pezones yacían a la espera de estar entre sus manos, de recibir el calor de su aliento y la fricción con su pecho. De tenerlo sólo para ella, más que en cualquier otro momento. De hacerlo suyo.

Él avanzó hasta ella, sobre la cama, y ella retrocedió hasta estar pegada a la cabecera, sin despegar la mirada.

Anda, bésame”, entendió él en los labios de ella, que segundos antes habían sido víctimas de la lengua humedecida de su dueña. Él saboreó a la mujer delante, y pensó en hacerla suya.

Ella no tardó en apartar la sábana y dejarse tocar por completo. Las manos gruesas de él recorrían su piel como una serpiente sobre la arena y como la lluvia sobre el mar: con fuerza y delicadeza; en silencio y estruendo; como si fueran tan distintos, y como si fueran uno. Ella exhaló cuando él llegó a su cuello, y entonces comenzó a besarlo también. Su hombro primero, luego su pecho, luego su ombligo. Al final ella tenía la boca chupando las piernas de un hombre que ya no veía nada, salvo el techo y sus más profundos sueños, cumplidos a su lado. Luego fue el turno de él, que se puso de rodillas sobre la cama y fue orillándola hasta el filo, donde lentamente fueron bajando hasta el suelo, llevando las sabanas consigo. Él siguió besándola, y ella también. La respiración de los dos era lo único que podía sentirse en el aire, y entre sus dedos, el sudor de sus cuerpos que desnudos yacían uno junto al otro.

Él, con el rostro pegado al suyo, le dijo en silencio todo lo que ella quiso escuchar. Ahí – donde ninguno tenía nombre, donde eran dos cuerpos a la deriva de todas las cosas; pudiendo ser todo, hasta lo que no eran -, lidiaron alguna vez con esas cosas, siendo jóvenes en su veintena.

Las paredes habían visto crecer el vello en el rostro de él, y el abdomen de ella. Las sábanas estaban ahí cuando ella descubrió en él la primera cana. Cuando su cabello entero se tiñó de blanco,  y luego el de ella. Cuando la carne no fue más firmeza y el tiempo carecía ya de toda premura.

Esa noche fueron minutos de labios llenos del otro y su olor entremezclado.Minutos rebosantes en caricias.Segundos plagados de nada salvo ellos.

Pero vendrían muchas otras noches, semanas entre sábanas de todos colores, meses, y hasta años. Y si en el futuro alguno hubiese de irse, el otro recordaría sus ojos que decían todo, mientras sobre el suelo besaban sus cuerpos desnudos.

Eran dos cuerpos vivos, amándose hasta morir. Un día llegaría todo a su fin, pero no sería ese.

Pintura: Riccardo Mannelli 

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21 comentarios sobre “Cuerpos vivos

    1. Yo me jacto siempre de escribir instantes, pero, ¿qué es el instante, sino la suma de todos los que hubo antes? Por eso, en este quise hacer explicito lo que en otros sólo sugiero: que un instante puede durar toda la vida. Así ellos, sin dejar de besarse, hubieron de envejecer tirados sobre el suelo, envueltos en sábanas naranjas.
      Muchas gracias, Sofi 😀 Qué gusto tenerte por acá.

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      1. Es genial la idea, no solo porque sea original, sino por lo romántica y bonita que resulta.
        De nada! Y sí, jo, estoy por aquí el tiempo que puedo, aunque los exámenes lo pongan difícil…

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      2. Yo también estoy un poco atareado estos días, por eso casi no he tenido oportunidad de leer otros blogs. Apenas y publico y contesto. Ya debo darme tiempo para eso.
        Un saludo y éxito con tus exámenes, Sofi.

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      3. P.D. Te recomiendo mucho la obra del dibujante que utilicé para este texto. En sí, este cuento es un tributo a su colección de dibujos sobre el cuerpo humano, que justo me parecen eso: “cuerpos vivos”.

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  1. Me gusta cómo utilizas un instante para prolongarlo y hablar de toda una vida juntos, vista siempre desde el mismo punto de vista.
    No soy afecta a textos tan cursis (mentira xD) pero me gusta ese efecto suave. Siento que ahondas mucho en tus obsesiones por el tiempo, sin hablar del tiempo realmente.

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    1. Creo que una de las pocas cualidades maravillosas que tiene el “amor romántico” es que hace que, si los dos sienten el mismo amor, el tiempo no pase. Y a la vez, pasa, y se recuerda a cada instante. Esa cualidad rara – que quizá también está, aunque distinta, en la amistad -, me parece el ejemplo perfecto de mi visión de “el instante” como obsesión creativa y de vida.

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  2. No sé que es más interesante, si el texto en sí o todo lo que descubro en los comentarios, jajaja

    Este párrafo: ‘Él, con el rostro pegado al suyo, le dijo en silencio todo lo que ella quiso escuchar. Ahí – donde ninguno tenía nombre, donde eran dos cuerpos a la deriva de todas las cosas; pudiendo ser todo, hasta lo que no eran -, lidiaron alguna vez con esas cosas, siendo jóvenes en su veintena.’ Me ha parecido maravilloso. Todo lo que evoca, lo de los nombres, lo que poder ser lo que querían… has conseguido que sintiera la escena, incluso que recordara situaciones pasadas, cuando esos ‘instantes’ podías fundirte con el otro y creer que el mundo desaparecería. Aunque a mi, todos estos textos de amor me llaman como las moscas a la miel… no soy objetiva, jajaja.
    Tengo que pasarme para ver más imágenes del autor, me ha dejado bastante impresionada.

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    1. A mí su trabajo me encantó porque, realmente me evocó eso que él pretendía lograr: que viese yo a sus retratados como cuerpos vivos, y no sólo como entes cubiertos por ropa, posando para el dibujo. Cuerpos que hacen cosas, que sienten cosas, que se funden. Cuerpos a los que se les nota el paso del tiempo, con la carne colgando, las arrugas, y cuerpos que son eso, cuerpos, desnudos, sin trabas. Me evocó mucho su obra – sobre todo porque a mí lo visual me incita a escribir -.
      Ese parrafo que dices fue uno de los que más corregí (unas 5 veces), porque me parecía que no lograba transmitir lo que quería. En esta versión final me sentí satisfecho, y me alegra que para alguien más esa parte fuese especial. Era la idea: que ese instante evocara toda la situación pasada y a la vez futura (ese fundirse y no volver a ser igual).
      Un saludo, me alegra que te gustara y sí, te invito a darle un vistazo a su obra 😀

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      1. Te pico la curiosidad, eh?? Jajaja
        Pues en los comentarios he descubierto que te inspiraste en la obra del autor del cuadro que encabeza el texto, que estas esperando una beca de escritura y lo más importante, como ves la amistad y el amor (y no sólo tú, también las personas que te escribieron).
        Me gusta leer los comentarios y descubrir el debate que se inicia sobre nuestros distintos puntos de vista sobre la vida.

        PD: Nadie diría que te costó tanto escribir ese párrafo. Funciona muy bien y suena muy ágil, como si lo hubieras planteado sin darte cuenta. Supongo que ahí reside su belleza y su valor.

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      2. En teoría, lo TOC se me da de forma natural, así que tampoco es como si fuese tan pensado (o quizá sí y por mi toc no me doy cuenta jajaja). Y bueno, ¿qué puedo decir sobre el amor y la amistad, que no haya dicho ya en mis cuentos? Si es de lo que más hablo.
        Me alegra que se lea ágil, eso significa que hice bien mi trabajo 😀

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  3. Es muy cierto aquéllo del poder adictivo de estos encuentros… Uno y los demás se multiplican … Casi una ley… Pero cuando se interrumpen, o más implacablemente, cuando se posponen en general esto supone un punto muerto… Y raramente se retoma el ciclo.
    Un abrazo, amigo. Aquileana ⭐

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    1. Es un ciclo inevitable de instantes que se perpetúan en el infinito que es, para cada cuál, su propia vida. Mientras la dínamica sea como un río en su cause, no habría motivo para que todo se desborde y al final el canal quede seco y sin vida.
      Aunque claro, pocos causes terminan bien.
      Un abrazo 😀

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